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Cerca de 900 millones de personas viven con menos de 2 dólares diarios; 3.000 millones lo hacen con menos de 3 dólares al día, y 1.500 con menos de 9 dólares. Toda esta población vive con nulo o limitado acceso a la salud, educación, vivienda, sin mecanismos de protección… ¿Podemos vivir tranquilos en un mundo así? No parece. La lucha contra esta lacra es una responsabilidad de todos, ONG, instituciones, sociedad, y también de las empresas. Y en este contexto el seguro tiene bastante que decir, una industria que cada día palia muchos de los problemas que son fronterizos a la pobreza.

“El músculo del sector asegurador es enorme para luchar contra la pobreza. Es potente, no solo desde el punto de vista financiero sino de su capacidad de respuesta, con organizaciones con un montón de personas al servicio de personas”. Es la opinión de Gonzalo Inturmendi, secretario general de Agers, que ha participado en la mesa redonda ‘Como los seguros pueden contribuir a erradicar la pobreza en el mundo‘, organizada por Codespa y CAI. Inturmendi da cifras sobre ese músculo y esa capacidad recogidas del Informe Estamos Seguros de Unespa: el seguro genera cada año el 5,5% del PIB; en su conjunto conforma la más potente plataforma de servicio, capaz de resolver más de 5.500 problemas de muy variada índole cada 60 minutos del día todos los días del año.

Esa capacidad se puede poner a disposición de las sociedades más desfavorecidas. María Jesús Pérez, subdirectora general del área de Investigación e Innovación Social de Codespa, ha explicado que “en la práctica se demuestra que es posible mirar a este mercado desde una perspectiva en la que se crean productos y servicios que generan valor para esta población”. Y esos productos en el caso del seguro son losmicroseguros, una herramienta fundamental para luchar contra la pobreza, “permiten que las personas en situación de pobreza vean reducida su vulnerabilidad y por tanto tengan menos probabilidad de agudizar su situación frente a acontecimientos adversos. Es un colchón adicional”.

La lógica empresarial de los microseguros

Son productos implantados bajo una lógica empresarial pero que contribuyen a paliar la pobreza, son los denominados negocios inclusivos: combinan una actividad empresarial, la obtención de un beneficio económico y un beneficio social para la población que lo percibe. A juicio de María Jesús Pérez, “es importante que la respuesta sea empresarial porque si es empresarial será sostenible, y si es sostenible, será escalable”.

Este mercado, que lo conforman más de 4.000 millones de personas está subatendido. Según Swiss Re, solo 10 millones de personas acceden a microseguros. En América Latina solo representan el 0,5% de las pólizas contratadas. En África están creciendo, lo han hecho un 63% entre 2011 y 2014, pero solo representan el 1,2% de los seguros. Los microseguros más utilizados son los de de Vida, en muchos casos asociados a la cancelación de préstamos (microcréditos); los seguros de Accidentes; los de Salud, normalmente con una cobertura parcial, asociada a determinadas enfermedades o a la prevención de las mismas; y los seguros de Producción o Agropecuarios, que, según explica, son de difícil implementación pero se han realizado avances interesantes.

En la jornada también ha intervenido Ignacio López, secretario general de Divina Pastora, quien ha defendido en este ámbito el modelo mutual, recordando que la compañía nació hace 60 años, siendo su origen el colectivo del servicio doméstico, las limpiadoras, que en aquel entonces no tenían cobertura de la Seguridad Social. También hizo hincapié en otro hito de la compañía, cuando en los años 70 inició un plan de desarrollo comercial que llevó a crear una distribución individual por medio de mutualistas colaboradoras, en su mayoría mujeres amas de casa con gran capacidad de influencia en el barrio: “No solo por medio de la cobertura se puede llegar a contribuir a erradicar la pobreza, sino también por medio del trabajo. Esta forma de vender pervive, más profesionalizada”.

La mesa redonda la cerró Juan Arsuaga, presidente del CAI y presidente y consejero delegado de Lloyd’s Iberia, que ha insistido en que “cuanto más bajo es el peso del seguro en una sociedad más difícil es recuperarse de un desastre“. Hay un gap de 168.000 millones de dólares en primas solo para proteger a los países de las catástrofes naturales.

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