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Bolsa de Madrid

En 2016 por cada 100.000 problemas que atendió el sector asegurador se produjeron solo 14 reclamaciones. El dato lo ha dado Carlos Esquivias, responsable de Vida y Pensiones de Unespa, durante su intervención en la jornada ‘La Mifid II y su efectividad en la protección de los consumidores’, organizada por Adicae en la Bolsa de Madrid. Con esta cifra pretendía poner de manifiesto que la industria aseguradora ha contribuido poco a los muchos problemas que se han producido en los últimos años en el sistema financiero con los clientes y que han acabado derivando en la publicación de una variada regulación, que como Mifid II, busca proteger al consumidor: “El sector asegurador no ha generado grandes escándalos en lo que se refiere a venta de productos. Y tampoco ha requerido ningún euro de dinero público para su recapitalización a pesar de la crisis”.

Esquivias ha aprovechado su disertación para reiterar algunas de las críticas del sector a determinados aspectos de esa nueva regulación, sobre todo la centrada en la información precontractual que se le debe facilitar al cliente. El responsable de Vida y Pensiones de Unespa ha hecho referencia al reglamento europeo que entrará en vigor en enero de 2018, y que va a traer como novedad la obligación de entregar un Documento de Datos Fundamentales de tres hojas, el conocido como KID de los Priips.

Entre otras cosas se ha quejado del problema con los tiempos: “Todavía no se ha aprobado la normativa de nivel 2 europeo y tiene que entrar en vigor en enero de 2018. Nos deja seis meses como máximo para adaptarnos”. Además, considera que esta regulación no debería aplicarse a seguros de Vida Ahorro tradicionales con capital garantizado a vencimiento. Sí está de acuerdo en que a productos con la misma finalidad se le apliquen estas normas, pero considera que no es el caso de estos seguros de Vida Ahorro, a los que se les mezcla con instrumentos más complejos, como derivados o warrants, los cuales tienen una finalidad distinta, y distinto inversor objetivo.

Además, explica que el KID incluye un indicador de riesgo, pero el cliente español se va a encontrar con tres indicadores que no son totalmente iguales, lo que genera confusión. Por un lado éste de los Priips, que establece una escala del 1 al 7, muy parecida a la empleada por los fondos de inversión, pero con una metodología detrás diferente; y por otro, el semáforo de riesgos, que con una escala del 1 al 6 se aplica a productos diferentes de los Priips o al indicador de riesgos de los fondos, y que tampoco tiene la misma metodología detrás ni indica lo mismo.
El KID también Incluye escenarios de rentabilidad. Se le va a proporcionar al consumidor tres “y es posible que se añada un cuarto para que el cliente se haga una idea de cuál va a ser la posible rentabilidad a obtener”, según ha adelantado Carlos Esquivias, que explica que en el caso de los seguros garantizados se pondrá la misma rentabilidad en todos los escenarios, lo que también puede ser algo confuso para el cliente.

Otra crítica. El KID informará de los costes que drenan la rentabilidad bruta del producto, pero el responsable de Vida y Pensiones de Unespa explica que el KID de Priips no es personalizado sino que va dirigido a un inversor estándar, por lo tanto la información que se le da no es exactamente para ese perfil de cliente. Pero a nivel doméstico el seguro proporciona al cliente la rentabilidad esperada, conocida como la TAE del seguro, información que sí está personalizada: “Si no se coordinan las dos regulaciones, el cliente va a tener dos papeles con rentabilidades esperadas diferentes”.

El sector asegurador pide que se unifique

la diferente información precontractual

que hay que facilitar al cliente

Además, comenta que en el sector asegurador ya existía una información precontractual, la nota informativa previa, en el marco de Solvencia II. Los Priips se añaden a esta información pero no se permite su unificación. Al cliente se le va a proporcionar por tanto documentos con contenidos diferentes en varios casos. Por eso, “pedimos que se pueda unir en un solo documento, y que si tengo que dar los dos, al menos que se permita eliminar las duplicidades”.

Esquivias concluye que “más información no siempre es información eficaz. Muchas veces se duplica, y nos gustaría que se homogeneizara para que fuera realmente útil para el cliente”.